06 marzo 2022

ARTÍCULO


EFECTO DE LA MÚSICA EN LA MEMORIA


Me parece estar escuchando nítidamente la recurrente, y en ocasiones cansina, melodía del camión de los helados. Lo de cansina dependía de cuánto tiempo decidiera quedarse aparcado en la misma zona…clinclinclinclinclin…Era entonces, cuando nadie escapaba a su cíclica cancioncilla. Esa coplilla que se encargó de amenizar tantísimas tardes de plaza e innumerables y animadas jornadas playeras. Por un momento, ¿tú también has logrado volver a la infancia?. Escuchar una vieja melodía que asociamos con nuestro pasado evoca un fuerte sentimiento que nos hace revivir los recuerdos y las emociones más profundas que están vinculadas a ese discurso musical. Y es que, la música tiene el emotivo don de rememorar recuerdos. La relación de la música con la memoria emocional viene de la activación que hace del sistema límbico, siendo la música un estimulante importante que nos facilita los recuerdos. A lo largo de nuestra vida nos encargamos de ir construyendo nuestra memoria autobiográfica, que estará repleta de nuestras experiencias y aprendizajes musicales, y que, indefectiblemente, cada cual los vincula con determinados contenidos emocionales de su vida. Es por ello que podemos decir que este noble arte actúa como un potente incentivador de mecanismos de emociones y memorias, condicionando que toda aquella información que tenga una asociación emotiva, la tengamos disponible de por vida. Digamos que la música puede de una manera natural movilizar la memoria de la emoción. 

De hecho, se ha observado que, en pacientes que sufrían un deterioro cognitivo relacionado con la memoria e incluso en los que padecían Alzheimer, prevalecían de manera consistente los recuerdos musicales, desde la melodía hasta la letra de las canciones y es que, la música puede evocar imágenes y recuerdos que no pueden evocar las palabras o fotos. Por otro lado, se ha comprobado que los conocimientos musicales sobreviven a las pérdidas de memoria como se ha visto en muchos casos de músicos que, aun padeciendo Alzheimer recuerdan en su totalidad partituras y composiciones e incluso son capaces de aprender composiciones nuevas. Al margen de lo comentado,  siempre ha sido popular utilizar la música como herramienta de aprendizaje. ¿Quién no se aprendió las tablas de multiplicar o el abecedario en inglés cantando?. Cantar ayuda a mejorar el aprendizaje de un nuevo idioma. Los investigadores creen que la melodía puede proporcionar una señal adicional que ayuda a integrar la memoria. Se sabe también, que cuanto más ejercitemos la memoria, más se desarrolla. Así pues, el aprendizaje de canciones (en cualquiera de sus variantes, ya sea a través de la escucha, la práctica instrumental, la composición, el canto o la danza) constituye un excelente recurso para ejercitar la memoria. Podemos decir que la memoria es un conjunto de muchas cosas distintas. Haciendo referencia a Roberto Aguado Romo, la podemos definir  como la asociación entre un grupo de neuronas que son capaces de reaccionar en red. Existen muchos tipos de memoria y cada una de ellas se almacena y recupera de manera singular, según el área del cerebro donde se almacene. De ahí que suene en nuestras cabezas la música del carrito de los helados o aquella canción que tu padre hacía sonar en cada viaje en coche…Ahora en  mi cabeza suena alguna de Machín tipo: “...dos gardenias para ti con ellas quiero decir…”. Tenemos claro que siempre hay una emoción asociada a cada experiencia, ¿verdad?. Si no hay respuesta emocional, nunca habrá aprendizaje ni memoria. Dice el investigador en Neurociencia Francisco Mora que “sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”. Sin emoción no hay aprendizaje. Para nuestro cerebro solo existe aquello que lo activa o lo hace vibrar y ¿hay algo que haga vibrar más a nuestro cerebro que la música?. Las emociones siempre de por medio. Tan importantes y tan relegadas, en muchas ocasiones a un segundo plano. ¿Sabías que según la emoción que nos genere el estímulo se activan unas u otras áreas del cerebro y que esto se integra por tanto de manera diferente en nuestra memoria?. Seguro que ya lo sabías, pero aún así y por si andas despistado o despistada te contamos que si, ese estímulo activa emociones agradables en ti, no solo lo recordarás mejor sino que además, hará que se active el hipocampo (ya lo hemos mencionado en los artículos anteriores). Ocurre lo mismo cuando escuchamos música que nos resulta agradable, el cerebro libera dopamina, lo que produce una sensación de bienestar, pero, además en el sistema nervioso central se provoca una sensación de alerta y se activa posiblemente la plasticidad cerebral, ya que escucharla es una actividad que pone en marcha simultáneamente todo el cerebro, como ya hemos comentado en otras ocasiones. Si el estímulo dispara una emoción desagradable, quién se activa es la amígdala, y por último si el estímulo no te genera emoción alguna, quien se activa es el lóbulo frontal, no lo decimos nosotras, sino que muchos estudios mediante resonancia magnética lo avalan. Nos parece interesante tener todo esto presente porque, tal vez así, nos ayude a entender por qué nuestros estados de ánimo varían según la música que escuchemos (ya los griegos tenían claro el efecto que  la música podía ejercer sobre la conducta humana).  Y no sé si nos pasa a nosotras solas, pero si además te unes cantando a pleno pulmón, ese estado de ánimo se potencia mucho más. Al cantar se producen endorfinas que nos aportan una sensación de bienestar general. La voz está muy conectada con nuestras emociones y las emociones, con nuestra memoria. 

La energía de nuestro cuerpo cambia, las moléculas vibran en sintonía con cada nota musical. Piensa en qué canción decides escuchar cuando estás triste, tal vez seas de las personas que deciden escuchar algo que te mantiene en esa emoción, ¿una de Silvio Rodríguez? o tal vez, decides querer salir de esa tristeza y escuchas algo más movido. Cada una de esas  canciones que tienes en tu playlist generan  asociaciones en nuestra memoria creando un vínculo entre la experiencia y la memoria. ¿Y qué parámetros son los que condicionan que la música nos afecte de una u otra manera?. Veamos:  el tempo de la canción. Los tempos lentos nos generan sensaciones de calma y serenidad, mientras que los tempos rápidos nos transmiten alegría o motivación; el ritmo de la canción también va a condicionar que se produzca una activación y/o relajación muscular, provocando inhibición motora y sensación de tranquilidad en el caso de los ritmos lentos, y una mayor activación motora y exteriorización de sentimientos en el caso de los ritmos rápidos; la altura de los sonidos también influye. Los sonidos agudos suelen actuar sobre el sistema nervioso provocando una actitud de alerta y aumento de los reflejos, mientras que los sonidos graves, generalmente,  producen efectos contrarios, facilitando la relajación y la calma; otro aspecto a tener en cuenta es la instrumentación empleada: los instrumentos de cuerda suelen ser expresivos y aptos para cualquier estado de ánimo; los instrumentos de viento, si son de la sección de madera, aportan cierta nostalgia y sosiego y si pertenecen a la sección de metal, potencia y fuerza. Finalmente, los instrumentos de percusión incitan a la acción y al movimiento, aunque no podemos obviar que todo lo que hemos comentado anteriormente hace referencia a una generalidad, pero a la vez, puede ser totalmente subjetivo y lo que le genere a una persona no se lo genere a otra. 

Y quizás, por un momento nos hemos desviado un poco del tema principal de este artículo, la memoria, pero nos parecía interesante tratar también esos otros derroteros, ya que indirectamente están relacionados y tienen influencia sobre la memoria.

La música hace que se establezcan tantas conexiones con nuestro cerebro que el aprendizaje está asegurado. Porque el aprendizaje tiene que ver con todo lo que ocurre en nuestro cerebro. 

Nuevamente, música y cerebro constituyen una relación de lo más saludable, que diría Jordi Jauset. Apta para todos los públicos. Una razón más para defender los beneficios de la  música, ¿no crees?...

                           
 Alicia Alonso González y Aranza Hernández Hernández

11 febrero 2022

02 febrero 2022

ARTÍCULO

LA MÚSICA TAMBIÉN "SUMA"


Desde siempre hemos oído que la música y las matemáticas están muy vinculadas pero ¿qué relación existe realmente entre estas dos disciplinas?. ¿Se te ocurre cuáles pueden ser sus similitudes?…

Si no tienes ni idea, sigue leyendo este artículo y te ayudaremos a descubrirlas.

Veamos, en primer lugar, son lenguajes universales, abstractos y que se desarrollan desde la creatividad, así que por lo que parece, aspectos comunes sí que tienen y ya te adelantamos que son muchos más de los que nos podría parecer a primera vista. Empecemos por aclarar algunos de los términos empleados: los números son universales al igual que las notas y las figuras musicales también lo son; decimos que estas dos disciplinas son abstractas porque se expresan a través de un conjunto de códigos y símbolos específicos y precisamente esta condición de abstractas es la que, a priori, puede tacharlas (erróneamente) de “difíciles”. Ahora bien, dependiendo de la metodología que usemos podemos pasarlas a un plano más concreto y convertirlas así, en algo más accesible. En matemáticas, trabajar desde la manipulación hace que el cerebro pueda poner imagen a los números y con ello, facilitar la comprensión (en lugar de memorizar sin comprensión alguna). ¿No ocurre lo mismo en el ámbito musical?. Lo idóneo es disipar esa abstracción accediendo a la música de una manera más vivencial y experimental, en lugar de hacerlo siguiendo la archiconocida y ampliamente extendida vertiente de la teoría musical. Aprender algo sin haberlo experimentado previamente puede hacer que todo se haga más complicado de entender, ¿no crees?. Razón tendrá entonces esa frase de “Enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”, aprender haciendo. Si no hay aprendizaje con comprensión  es difícil que quede en tu memoria. Si no hay experiencias vinculantes es complicado que el hipocampo, estructura cerebral gestora de las memorias (en su mayor parte relacionada con las emociones, ya que forma parte del sistema límbico) deje surcos de aprendizaje. Por tanto, ¿serán tan abstractas y complicadas como se cree?. ¡Lo dejamos a tu elección!.

Y, finalmente, ambas disciplinas se desarrollan desde la creatividad, en tanto en cuanto permiten construir algo nuevo partiendo de lo trabajado, y si nos ponemos exquisitas, llegar a los aprendizajes construyendo desde la experiencia, es decir, dejando un amplio margen de libertad para buscar nuevas alternativas y  posibilidades.

Sigamos…paralelismo también el que puede establecerse con la escala cromática, la base de todas las escalas. Todas las escalas musicales nos llevan a ella y todas son correctas, así como en matemáticas no hay un único camino para resolver un problema o una operación. Existen muchos algoritmos que nos permiten llegar a la solución. Esa plasticidad, la del sonido, la de operar, la del cerebro, nos permite probar, modificar, elegir, descubrir, crear…¡maravilloso!, ¿no?.

Continuemos…también podemos asegurar que las matemáticas son una herramienta esencial para gestionar los procesos físicos que producen la música y, sin duda alguna, también es cierta la afirmación de que las matemáticas son algo inherente al propio arte musical: la elección de las notas musicales, su disposición, las tonalidades, los compases e incluso gran parte de los métodos de composición podemos decir que son pura matemática; el pulso, el ritmo o la estructura de una obra musical se relacionan directamente con las divisiones, fracciones o patrones de las matemáticas.

Ahora bien, ¿debemos considerar la música como arte o como ciencia, tal y como se hacía en épocas anteriores?. Desde la Antigua Grecia hasta el Renacimiento, la música, junto a la Geometría, la Aritmética y la Astronomía eran consideradas una parte de las Matemáticas, dentro de las llamadas siete artes liberales del Quatrivium (saberes exactos). Y este ha sido siempre y será el eterno dilema. Como seres diversos y plurales habrá seguidores y detractores de cada una de estas dos consideraciones. Lo que está claro que si escuchas música con la idea de analizar en detalle todos sus elementos, probablemente la estás tratando como una ciencia. Si por el contrario escuchas música exclusivamente con la idea de sentir lo que el compositor y el intérprete han querido transmitir, la estarás viviendo como arte. Y tú, ¿consideras la música como arte o como ciencia?…

Dejando el debate a un lado (porque si no, no acabaríamos este artículo), seguro que habrás oído hablar de Pitágoras y su monocordio, gracias al cual identificó y definió los intervalos musicales, es decir las relaciones aritméticas de la escala musical, demostrando que la frecuencia del sonido es inversamente proporcional a la longitud de la cuerda. Y evidentemente, esto lo pudo hacer gracias a las fracciones, a dividir el todo en partes proporcionales, toda una armonía matemática, ¡cuánta musicalidad en estas palabras!. Las matemáticas nos ayudaron a escribir en otro lenguaje lo que la física decía sobre el sonido. Los armónicos, que no son más que los múltiplos o los divisores según qué analicemos, si la frecuencia o la longitud de la onda, y la composición de estos armónicos es lo que genera un sonido complejo. Y dependiendo de su amplitud, que no es más que el volumen del mismo, nuestro oído percibirá el sonido y nuestro cerebro, gracias a esa mezcla de armónicos que determinan la cualidad del timbre, identificará qué lo está emitiendo, si una guitarra o un violín. ¡Ayy Pitágoras y su club de Pitagóricos, cuánta sabiduría!. ¡Cómo nos gustaría hacer un viaje en el tiempo y colarnos en aquellas reuniones secretas donde tanto conocimiento se gestaba! porque los griegos no solo calculaban, también razonaban y argumentaban cualquier tema a través de la matemáticas. Por aquel entonces y sin saberlo, ya practicaban el aprender a aprender, ¿o tal vez lo sabían y nuestra sociedad actual en sus “avances” perdió la esencia por el camino?. 

Quintas, octavas, simetrías, escalas, geometría, pero ¿puede ser todo más bello?. En realidad es una pregunta retórica porque nosotras lo tenemos bien claro y esperamos que esta resonancia, nunca mejor dicho, también te llegue a ti y te genere una “vibración por simpatía”.

Como ves, habría muchos ejemplos para argumentar la mágica unión que ha existido desde siempre entre estas dos disciplinas, desde la “Teoría o la Armonía de las Esferas”; Zarlino, Salinas y Ramos de Pareja con sus teorías armónicas (el número sonoro); los sistemas de afinación y su relación con las matemáticas; el juego de dados de Mozart , un juego de composición de valses que supone un excelente recurso para trabajar la combinatoria, el azar y la probabilidad; la sucesión de Fibonacci; la presencia del número áureo en la música de compositores como Bartók, Messiaen y Stockhausen (entre otros), que compusieron obras cuyas unidades formales se relacionan (a propósito) con la sección áurea, empleada  también en las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, en obras de Schubert y Debussy (compositores que, probablemente, compusieron estas relaciones de una manera inconsciente, basándose exclusivamente en el equilibrio de masas sonoras) o el grandísimo Johann Sebastian Bach, quizás el mejor representante de esta tradición matemático-musical. Puede decirse que su música es simétrica, plagada de relaciones geométricas que podrían describirse como fractales.

Si sentiste curiosidad por alguno de los datos por los que hemos pasado de puntillas, solo tienes que investigar un poco más en las redes o adentrarte en una mágica biblioteca, ahí lo encontrarás todo. Embarcarnos en una explicación exhaustiva nos hubiera hecho perder el hilo de nuestra disertación y esa no era nuestra intención.

Para concluir, ya en un plano más educativo, también podemos decir que existen estudios que evidencian que la enseñanza musical repercute de forma positiva en las habilidades matemáticas. Las investigaciones pregonan a los cuatro vientos el gran beneficio que la música ejerce en materias como las matemáticas (y en todos los ámbitos en general, como ya sabes y si no, te lo decimos nosotras). Recuerda que la música estimula conexiones neuronales específicas relacionadas con el razonamiento abstracto del cerebro, por lo que los expertos aseguran que estudiarla y tocar algún instrumento puede modificar el cerebro para conseguir que sus dos hemisferios funcionen con más agilidad e integración. ¿No te parece ahora que la música y las matemáticas son las variables perfectas?, ¿las dos caras de una misma moneda?...

Entonces…¿a qué esperas para convencer a tu compañero/a de Música y/o Matemáticas?. ¡Embárcate en un interesante proyecto matemático-musical y descubre el poder de las sinergias!...

Alicia Alonso González y Aranza Hernández Hernández


25 enero 2022

ENTREVISTA CON ANTONIO DOMINGO EN "EL CONTINENTE DE LXS RARXS"


No te pierdas la entrevista que tuvimos ayer con Antonio Domingo Ruiz en "El continente de lxs rarxs". Le agradecemos muchísimo la oportunidad que nos dio de compartir nuestro recién estrenado blog. 


Puedes verla en el siguiente enlace:


https://www.instagram.com/tv/CZJbXx4JaK6/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

23 enero 2022

Entrevistas con:

 Durante estos días hemos recibido feedback sobre nuestra primera publicación, por resumirlo y con lo que nosotras nos quedamos es con la buena acogida que ha tenido. Nos han felicitado no solo por el tema que escogimos sino por la forma clara, sencilla y amena de su redacción, además de por la importancia que tiene este tipo de proyectos de carácter divulgativo. Algo de esto ya teníamos nosotras muy claro, pero aún nos da más aliento para seguir avanzando por este camino. 

Queremos compartir con ustedes las opiniones de dos profesionales de la música, que hacen de ella su vida. Cada uno con su estilo y a su manera, como la propia música y como cada cerebro. 



BEATRIZ ALONSO: cantante profesional de Música Fusión y Mestizaje. Vocalista  de Simbeque Project. Diplomada en Educación Musical. Pertenece al equipo de trabajo de la Asociación Sociocultural Mousikê La Laguna. " Embajadora" del Proyecto TIEMPO ( Trabajo de Investigación y Evolución de las Músicas Populares). https://mousikelalaguna.com/proyecto-tiempo/



                                                         

                                                 

VÍCTOR SEUS: es un artista multidisciplinar canario que vertebra su lenguaje principalmente a partir del RAP y los murales de gran formato. Comienza su andadura en 1999 en el marco de la cultura HIP HOP desarrollando la vertiente del graffiti y el RAP como vehículos de expresión. https://www.victorseus.online/inicio




                                                         




15 enero 2022

ARTÍCULO

 

EL TALENTO MUSICAL: ¿INNATO O SE PUEDE ENTRENAR?

A pocos días de haber comenzado el año y con el listado de propósitos aún casi en la mano queremos compartir una información que, de seguro, te alegrará y quién sabe si se convertirá en el empujón que necesitabas para animarte a incluir entre tus planes de año nuevo aprender un instrumento musical. 

Lo cierto es que todas las personas poseemos habilidades musicales, independientemente de que las usemos o no para convertirnos en músicos, pero todo el mundo puede aprender música. Somos seres musicales por naturaleza. 

 La educación musical y artística ha estado dominada por el paradigma del talento, convirtiéndose muchas veces en la excusa perfecta tanto para aprender como para enseñar. A todos nos suena el típico comentario de: “yo no tengo oído”, “soy arrítmico” o “la música no se me da” o lo que es peor, "no tiene talento para la música, mejor que se dedique a otra cosa". Este falso mito ha condicionado que muchas personas se sientan bloqueadas, con baja autoestima musical o con una relación de amor/odio con la música. Lógicamente, no podemos obviar la importancia que desempeñan aspectos como la vocación o la genética, pero ello no implica que el talento no pueda desarrollarse con una enseñanza adecuada, a través de diferentes vías y en tiempos distintos, si nos centramos en el potencial individual. ¿Acaso crees que Mozart o Beethoven tenían un cerebro diferente?. Si bien es cierto que, como hemos comentado, la genética interviene, lo que nos dice la neurociencia es que nuestro cerebro es plástico, y no, no te asustes que nada tiene que ver con la contaminación ambiental, lo que quiere decir es que podemos modificar nuestras habilidades, algo impensable hace algunos años cuando se pensaba que o nacías inteligente o nacías con la etiqueta de “ en esta vida no vas a servir para mucho”. Y más allá de que esto parezca una broma, que ni mucho menos lo pretende, son muchas las personas que han sufrido y aún siguen sufriendo las consecuencias de la mal entendida inteligencia. Hoy en día, debemos entender la inteligencia como la capacidad de mejorar todas y cada una de las habilidades que nos propongamos entrenar, en palabras del gran José Antonio Marina, “el talento es la inteligencia triunfante”. Así, con tiempo, dedicación, esfuerzo y pasión podemos desarrollar nuestras destrezas y es entonces cuando podemos desplegar nuestro talento y no, esto no significa que lleguemos a ser Mozart o Beethoven (y sabemos que esa no es tu intención), pero sí que mejoremos con creces nuestro talento, en este caso, nuestro talento musical y de ese modo disfrutar de todo lo que la música tiene para ofrecernos (para ofrecerte). Lo que está claro es que, si no lo trabajas, no lo desarrollarás, pero ten presente que no es un don, hay que esforzarse, hay que entrenarlo y el nivel de exigencia lo pondrás tú. En conclusión, todos y todas tenemos talento, aunque no lo hayamos descubierto, así que ¡manos a la obra!. Quizás tú seas uno de ellos. Lo decía también Toni Nadal en su charla de BBVA, “el talento en la vida es la capacidad de aprender”. Desde luego, no es lo mismo pensar en la música como profesión, como afición o como factor de desarrollo. Puedes convertirte en un músico de los que actúan en grandes auditorios o simplemente querer ser de los que su club de fans se restringe al grupo de amigos. Te encuentres en una u otra situación, lo interesante es saber, como ya hemos dicho, que si pones en marcha tus habilidades musicales, de un modo u otro, estarás trabajando y potenciando un mayor número de conexiones neuronales (al nivel que tú quieras) a la par que activando las áreas cerebrales encargadas para ello. Por tanto, tú puedes crear las condiciones adecuadas para que esto sea posible. ¿No te parece increíble?. Una vez más, vamos a parafrasear a José Antonio Marina cuando decía en su libro “La educación del talento” (2010) que el talento es lo que nos permite utilizar nuestras destrezas y capacidades para dirigir nuestra acción hacia una vida lograda. Suena inspirador, ¿no crees?. 

Imágenes tomadas por resonancia magnética nos muestran cómo se activan ciertas regiones cerebrales: los lóbulos frontal, parietal, occipital o temporal, cuando se escucha música o cuando se toca un instrumento. Según algunos estudios realizados por la psicóloga Laurel Trainor, cuando se hace música entran en juego determinadas partes del cerebro tales como la corteza visual, auditiva, sensorial-tactil, motora y prefrontal, el cerebelo, los ganglios basales, el área de Broca, las estructuras límbicas, el hipocampo y los lóbulos parietales. Vamos, que está más que demostrado que la actividad musical involucra todo el cerebro, siendo un gran estimulante cerebral. ¡Alucinante!, ¿verdad?. Se considera que la música es la actividad que más partes del cerebro pone en marcha al mismo tiempo, ¡casi nada!. Otro dato bastante significativo que podemos añadir es que, la práctica musical hace que el cerebelo de un músico pueda tener un 30% más de materia gris y condiciona que en su cerebro se establezcan un mayor número de conexiones neuronales. Por tanto, cada vez que se activan esas zonas hay una modificación en nuestro cerebro que, como habíamos dicho anteriormente, es plástico. Y todo este panorama cerebral nos lleva a reflexionar también sobre el papel que juega la actitud. Esa con la que nos enfrentamos a las distintas experiencias en la vida, ¿eres de ese tipo de persona que piensa que no has nacido para la música porque en el coro del colegio te mandaban a callar y entonces ya no te molestas en intentarlo? o por el contrario ¿eres de ese tipo de personas que si algo le interesa va a por ello como un reto a alcanzar, dedicándole tiempo y esfuerzo?. Si has respondido sí a la primera pregunta deja que te digamos que tienes una mentalidad fija. Si por el contrario, has respondido sí a la segunda, eres poseedor de una mentalidad de crecimiento. No lo decimos nosotras, sino la neurocientífica americana, Carol Dweck que ha hecho todo un estudio sobre las mentalidades. Y, ¿a qué se refiere Dweck con mentalidad?. Se refiere a las creencias con las que nos enfrentamos a la vida, las que se conforman según hayan sido nuestras experiencias, nuestra educación y nuestro contexto social. Las que nos permiten enfrentarnos a las distintas situaciones que se nos presentan para así, adaptarnos o no. En sus propias palabras, el mindset (mentalidad) es la percepción casi inconsciente que las personas tenemos sobre nuestras capacidades y sobre nosotros mismos. Ni todas las creencias son malas, ni todas las creencias son buenas. Dependerá de si te permiten adaptarte o no. Muchas de nuestras creencias son casi inconscientes y no sabríamos ni explicar por qué hemos actuado o respondido de una forma determinada, sin embargo lo hacemos. Ser conscientes de en qué momento actuamos con mentalidad de crecimiento o cuando con mentalidad limitante nos permitirá mejores desempeños y nos acercará al éxito con mayor probabilidad, entendiendo como éxito, el alcanzar el objetivo de aprendizaje propuesto. Siguiendo en la línea de las mentalidades podrás reconocerte en ellas: ¿eres de los que te gustan los retos o no?, ¿de los que prefieres intentarlo u optas por no hacerlo, por si acaso no lo consigas y vayan a pensar que no eres tan válido como creían?. Tal vez pienses que, si debes esforzarte, entonces no eres tan bueno como pensabas, o tal vez te encanten los retos porque detrás de ese esfuerzo sabes que te esperará una recompensa, la satisfacción de haberlo conseguido.

Seguramente habrán escuchado la frase de “no gana siempre quien tiene las mejores cartas sino quien juega mejor con las cartas que le han tocado”. Así pues, aludiendo nuevamente a José Antonio Marina, lo que podemos hacer mediante la educación es enseñar a jugar bien… y, ojo, que jugar bien no significa ganar siempre, sino aceptar que el error o el fracaso son parte del proceso y ahí es donde más aprendizaje hay. Por ejemplo, cada vez que nos equivocamos a la hora de ejecutar un determinado pasaje musical, se genera una chispa en nuestro cerebro debido a la actividad eléctrica que se produce cuando se experimenta un conflicto entre lo correcto y el error. Esto sucede tanto si somos conscientes o no, y aunque a nivel cerebral se generan respuestas diferentes, debemos quedarnos con que el cerebro ha sido desafiado y por lo tanto, le damos opción a crecer. Cuando somos conscientes de haber cometido un error y además lo hacemos desde una mentalidad de crecimiento, con mucha probabilidad nos ocuparemos de corregirlo (a base de práctica, que es el único remedio posible). Ahí es cuando decimos que surge una oportunidad para aprender. Ahí está la gran diferencia entre ver el error como lo que es, aprendizaje, y no como un castigo. Y a ti, ¿te produce incomodidad cometer un error?, ¿cómo te enfrentas a ellos?, ¿eres de las personas que avanzas en medio de las dificultades o de las que, si el acorde de fa con cejilla en la guitarra no te sale a la primera, abandonas con esa sensación de frustración, de pensar que la música, definitivamente no es para ti?, ¿te planteas formas diferentes de llegar al objetivo si lo que has hecho hasta el momento no ha dado los frutos que esperabas?, ¿usas tus cartas de la mejor forma posible para asumir el fracaso y sigues intentándolo o te quedas anclado en que tus cartas ya vienen descritas según tu genética, entorno y experiencias anteriores?, aspecto que no deja de ser cierto, pero que a estas alturas del artículo ya deberías saber que en tus manos está también el poder modificarlo...

Para acabar, quédate con la idea de que la música nunca debería ser una fuente de frustración. La música es puro disfrute. Entonces, ¿qué instrumento musical dices que quieres aprender?..

Alicia Alonso González y Aranza Hernández Hernández.




10 enero 2022

PRESENTACIÓN


Bienvenidos al blog -SINAPSIS SONORAS-.  Aquí podrás encontrar reflexiones sobre Neurociencia y Música. Queremos que este sea un espacio de encuentro y enriquecimiento. Nuestro objetivo es divulgar de una manera amena y sencilla contenidos que nos ayuden a hacer visible la estrecha colaboración que se da entre estas dos disciplinas.

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